
Una pareja de ancianos llega ante el juez para tramitar el divorcio después de setenta y cinco años de casados, tenían noventa y cinco años. El juez no daba crédito a lo que veían sus ojos.
¿Cómo es que queréis divorciaros ahora después de setenta y cinco años de vida matrimonial? - les preguntó- ¿Por qué ahora?.
Se miraron el uno al otro y el anciano dijo:Bueno hemos esperado que se murieran todos los hijos.
Eran otros tiempos se pensaba distinto, ahora sicólogo mediante parecería que la separación es mejor, yo cometí ese error de no separarme por mis hijos, pero bueno hoy sigo acompañada por mi marido que nos llevamos mejor como amigos, trabajamos juntos ahora en la empresa y velamos el uno por el otro.Los hijos lejos cada uno con su vida, menos nuestra hija que siempre anda alrededor nuestro, pienso que hasta que faltemos los dos, ella siempre estará ahí pendiente de nosotros.

